Días atrás el Senador Fulvio Rossi, en compañía de la Senadora por Atacama Isabel Allende, presentaron en el Congreso Nacional el proyecto de ley que pretende instaurar el matrimonio homosexual en Chile, situación que no me cabe duda es un anhelo de muchas parejas, y dentro de los argumentos que se esgrimieron era que “con ello se estaban estableciendo más derechos, se profundizaba la democracia, y que el derecho a contraer matrimonio, es un derecho inherente a la naturaleza humana". Este proyecto desde su primer día ha generado el rechazo de los parlamentarios de la Alianza, y en la Concertación no ha contado con el respaldo que se esperaba. Unos dicen que esto es antinatural, otros que el país aún no esta preparado, en fin pueden haber tantos argumentos como personas en este país.
Es entendible que haya posiciones diferentes, sabemos que habrá parlamentarios que no compartan este proyecto, pero igualmente son respetables sus posiciones. Pero debe haber una discusión con altura de miras, que los temas tabú se dejen de lado, que no tengamos censuras sobre determinados temas que hace rato ya son una realidad innegable y reconocer que hemos cambiado como sociedad.
Lo bueno de todo esto, es que se abrió la discusión del tema, pero también ya es hora que una vez por todas, también se discuta el tema de LAS CONVIVENCIAS EN CHILE, que hasta la fecha solo han habido tibios intentos para regularizar este tema, por ejemplo en abril del año 2006 se presentó un proyecto de ley que planteaba legalizar la convivencia en pareja, esta iniciativa fue presentada por un grupo de diputados, el texto indicaba que esta unión debía ser estable y continua en el tiempo e indicaba además que “mientras durara la convivencia de una pareja existirá una comunidad respecto de los bienes adquiridos, como sucede con los matrimonios, que los bienes se presumirán de ambos si no se estipula lo contrario al momento de legalizar la unión y con respecto a las pensiones y beneficios de salud, el conviviente tendrá los mismos derechos que la ley asigna a los cónyuges. Para los convivientes una luz dentro del túnel de la desigualdad en este país, pero como siempre todo quedo en nada, una vez el sector conservador del país impidió que esto avanzara.
Hasta la fecha no se ha querido legislar y reconocer esta situación, se habla y se habla de matrimonio, pero NO se les quiere reconocer ningún derechos a los que conviven, ¿En que situación queda aquella persona que por muchos años trabajo a la par y ayudo a salir adelante a su conviviente?.
Mucha gente no cree en el matrimonio y por eso convive, y también eso se debe respetar, lo malo como se es sabido, es que la mujer conviviente no tiene prácticamente ningún derecho y eso se debe remediar.
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